
Es la célula el componente elemental de la biología , el organismo está sano si las células que lo componen están sanas, por lo tanto, en toda enfermedad cualquiera sea su etiología y el órgano comprometido hay células enfermas, las que han perdido su capacidad de trabajo y por lo tanto su eficiencia.
Cerca de 100 billones de células con la más variada especialización, con componentes constitutivos similares logran conformar todos los complejos celulares, tejidos y órganos que conforman nuestra biología, todo en ellas depende de la comunicación y del potencial de energía de que disponen.

El Transporte Pasivo
Es un proceso de difusión de sustancias a través de la membrana. Se produce siempre a favor del gradiente, es decir, de donde hay más hacia el medio donde hay menos.
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El Transporte activo:
En este proceso también actúan proteínas de membrana, pero éstas requieren energía, en forma de ATP, para transportar las moléculas al otro lado de la membrana. Se produce cuando el transporte se realiza en contra del gradiente electroquímico. Son ejemplos de transporte activo la bomba de Na/K, y la bomba de Ca.
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La célula misma genera a partir de su metabolismo la energía que necesita para realizar su trabajo, a partir de la absorción de nutrientes y oxigeno, y de la eliminación de deshechos producto de su actividad.Accionar de tal forma que la célula logre restablecer los niveles de energía propios de su actividad normal y eficiente, es actuar terapéuticamente. La célula posee en sí misma toda la información respecto a su labor especifica. Si logramos restablecer el trabajo eficiente de las células, estamos promoviendo una acción terapéutica efectiva y concreta.La física moderna es el receptáculo de la presente regulación energética, o sea que es la ciencia que estudia las transformaciones de la energía. Las energías que más están desarrollándose y movilizándose en la actualidad por la ciencia, la tecnología y la cibernética son las electromagnéticas.
Esta modalidad es la que más interesa en relación con el ser humano.La interacción entre los electrones y los núcleos atómicos es por tanto la base de todos los sólidos, líquidos y gases y también de todos los organismos vivos y de los procesos biológicos asociados con ellos.
Estructuralmente el organismo puede ser considerado como un compuesto de partes o elementos mecánicos resonantes. La condición de resonancia o de máxima vibración en cada órgano o parte está en relación con su forma específica, tamaño y constitución, es decir, con su morfología e histología.
Por medio de la aplicación de un estímulo adecuado y de la frecuencia concordante, puede obtenerse entonces la singular resonancia de un órgano; y por la aplicación de estímulos sucesivos o contemporáneos, puede con el mismo criterio establecerse en el modo que interese y en el orden que convenga, la resonancia de distintas partes obtenidas siempre sobre la base de los debidos elementos estimulantes o efectores, operantes con la oportuna intensidad, frecuencia, fase y secuencia.
Establecido este concepto, cualquier disfunción o alteración orgánica sea cual fuere su etiología, comporta consecuentemente una alteración en la condición de resonancia del o de los órganos o zonas respectivas. En cada una de las células de los seres vivos, se produce sobre los polisacáridos tetraédricos integrantes de una proteína (glico-proteína) presentes en la membrana celular, una rotación característica en diferentes ángulos, que le es propia, frente al estimulo dado por determinada energía.
Diferentes glicoproteínas estimuladas con diferentes frecuencias pueden presentar reacciones dextrógiras y levógiras, que aunado a los diferentes valores en los grados de polarización, producen infinidad de posibles reacciones químicas en cada una de las células del organismo humano.
Las variaciones de los ángulos de rotación de las glicoproteinas polarizadas de sustancias inertes ha sido ampliamente estudiado por la espectroscopia.
Estimulando las moléculas de un organismo viviente con una fuente de radiación de longitudes de onda apropiadas, obtenemos como resultado una interacción de la molécula con la radiación electromagnética que causa transformaciones moleculares, produciendo la formación temporal de estereoisómeros en los que ocurren dos tipos de "vibraciones moleculares"; tanto vibraciones longitudinales, así como vibraciones de flexión. El hecho se basa en que los núcleos de ciertos átomos giran sobre su propio eje (spin nuclear), generando al hacerlo, un momento magnético los que actúan como diminutos electroimanes.
La espectroscopía por resonancia magnética nuclear, esta basada en esta propiedad del núcleo del átomo de hidrógeno, que nos permite obtener información sobre la anatomía y el funcionamiento de órganos y células. La posición específica de los pares isomerisables de átomos de oxígeno e hidrógeno que están en torno al eje de átomos de carbono en la glicoproteina representan el código de identificación de la célula.
Al polarizar a las glicoproteínas, los cambios en el ángulo de rotación varían en su velocidad dependiendo del peso molecular y de cada una de las propiedades específicas de cada uno de los diferentes grupos de glicoproteínas.
De tal manera que la polarización inducida por estimulación, ejerce un "efecto dominó" sobre la superficie de membrana de las células este efecto llega hasta las glicoproteínas de membrana de los órganos internos.
Dependiendo de la reacción vibratoria molecular de cada uno de los compuestos presentes en el cuerpo humano, se obtienen isómeros de distintos ángulos. Lo que provoca muchas reacciones químicas diferentes en los distintos grupos celulares.
Las células extrañas y dañinas que no habían podido ser detectadas por nuestro sistema inmunológico, se hacen visibles como cuerpos extraños y son atacados inmediatamente por nuestra respuesta inmune primaria.
Con la polarización se logra también la estimulación de la producción de las secreciones hipotalámicas, las cuales logran la normalización de todas las funciones hormonales del cuerpo humano, pudiendo establecer las bases para el tratamiento de la Diabetes Ideopática y también la galactorrea que acompaña a la menopausia precoz, la cirrosis hepática, el lupus eritematoso sistémico y muchos otros padecimientos.